Farmacia La Rosa Nuestra historia
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Antecedentes:

En una investigación llevada a cabo por el prestigioso Farmacéutico Don Domingo Galán Ahumada, se constata que en el año de 1812, año de la promulgación de “La Pepa”, ya existía en la calle la Rosa (denominación que en aquella fecha, al igual que hoy día, recibía dicha calle) una Botica, más concretamente en su número 38. En aquel año estaban censadas en Cádiz un total de 35 Boticas, según lista confeccionada para cobrar un impuesto extraordinario “de guerra”, ante la situación bélica que sufría la ciudad. En primer lugar de la lista, por el importe aportado en la recaudación, aparece ésta, propiedad de Don JOSEF MARIÑO. Tras el fallecimiento del Sr. MARIÑO, pasa a nombre de su Viuda hasta 1855, siendo regentada posteriormente por diversos farmacéuticos hasta 1869 en que desaparece.

A mediados del Siglo XIX quedan sólo 23 Boticas, perdiéndose pues 12 de aquellas -incluida la antes citada de Rosa 38-, motivado por el declive que sufre la Ciudad, iniciado ya en 1796 con el bloqueo de su puerto por el Almirante Nelson, y que impedía el comercio con “Las Indias”, perdiendo Cádiz su importante clientela y por tanto su riqueza.

 

Nuestra historia:

En el año 1878, el Médico y Farmacéutico Don MARCELINO PINTO AGUADO, instala una Oficina de Farmacia en el número 32 de esta calle de la Rosa, pasando a ocupar el vacío dejado por la antigua Botica del Sr. Mariño.

Don MARCELINO PINTO era descendiente del conocido promotor Sr. PINTO que dio nombre a la conocida y coqueta Plaza Pinto (hoy Plaza del Tío de la Tiza), y que así pasó a denominarse por la casa que allí edificó en 1700, que popularmente hoy se conoce como “la casa blanca”.

La doble titulación la cursa en la ciudad de Cádiz, gracias a la creación de la Facultad Libre de Farmacia al amparo de las nuevas Leyes promulgadas  durante el denominado “Sexenio Democrático” (1868-1874), iniciado en España con el triunfo de la denominada “Revolución Gloriosa” que tuvo su embrión el 19 de Septiembre de 1868, con el motín en la ciudad de Cádiz del almirante progresista Don Juan Bautista Topete contra el gobierno de los moderados Narváez y González Bravo.

  • Para completar el panorama de los estudios sanitarios en Cádiz (desde principios del siglo XIX la ciudad contaba con Facultad de Medicina, precedida por la existencia del Real Colegio de Cirugía de la Armada -mediados del Siglo XVIII-) se creó, a propuesta del Colegio de Farmacéuticos fundado por Don Juan Bautista Chape en 1858, y con el patrocinio del Ayuntamiento de Cádiz, una Facultad Libre de Farmacia ubicada en un ala de la Facultad de Medicina que, pese a tener una vida efímera (la restauración Borbónica -R.D. 29 de Julio de 1874- impuso la obligación de someterse a las mismas disposiciones de profesorado y períodos de escolarización que los centros estatales, desapareciendo al no poder afrontar las exigencias), logró cierto prestigio.

Tras el fallecimiento de Don Marcelino Pinto, pasa a regentar la Farmacia su hijo Don ANDRÉS PINTO, pero por muy poco tiempo. Recién inaugurado el Gran Teatro Falla actuó en sus tablas una célebre tanguista judía, a la que conoció y de la que se enamoró, marchándose a vivir con ella; la Farmacia quedó a nombre de las hermanas de Don Andrés, siendo regentada por el Farmacéutico Don Antonio Pinto, primo de éstas.

En el mes de Marzo del año 1948 es adquirida en traspaso a dichas hermanas Pinto por el Farmacéutico Don ENRIQUE DOMÍNGUEZ BARRIOS (Aznalcóllar, 1924/Cádiz, 2011), quién se trasladó desde su villa natal a esta ciudad a raíz de la Explosión del Depósito de Minas en la Base de Defensas Submarinas ubicada en el Barrio de San Severiano, ocurrida el día 18 de Agosto de 1947, con la intención de colaborar en el auxilio de los necesitados. La Farmacia pasó a denominarse “Farmacia Nuestra Sra. de la Esperanza” en sustitución de “Farmacia Pinto”, tal y como era conocida hasta entonces.

Ejerció su profesión como propietario de la misma hasta el día 26 de Enero del año 1993, que pasa a ser regentada -bajo el nombre de “Farmacia La Rosa”- por Doña ANA DOMÍNGUEZ CERRATO, actual propietaria e hija de Don Enrique. Doña Ana Domínguez realiza diversas reformas en la misma en su intención de ofrecer una mejor y más eficiente atención farmacéutica; la última y más reciente en la primavera de 2009, en un permanente afán de modernización y mejora. En el mismo año de 1993 amplía la gestión y servicios de la Oficina de Farmacia con la apertura de Laboratorio de Análisis Clínicos, así como de Gabinete de Estética y cuidado de la piel.

En esta Farmacia -casi 140 años de vida- se mezclan, pues, la historia del popular Barrio de La Viña, historia “viva” de la ciudad de Cádiz, con la modernidad y los avances de la atención farmacéutica que, a día de hoy, los profesionales que en ella trabajan ponen al servicio de los gaditanos y foráneos que nos visitan.

 

Fachada de la farmacia en los años 60 del pasado siglo

 

Don Enrique Domínguez Barrios atendiendo a sus clientes

 

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Playa de La Caleta
Playa de La Caleta, en el centro del casco antiguo, a pocos metros de la calle La Rosa (Fotografía/mural expuesta en Farmacia La Rosa)